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Bacon: masoneria, tecnocracia y utopía

 

Teorías ocultas sobre Francis Bacon

Varios escritores, algunos de los cuales estaban relacionados con la Teosofía , han afirmado que Francis Bacon (22 de enero de 1561 – 9 de abril de 1626), el filósofo , estadista , científico , jurista y autor inglés , era miembro de sociedades secretas; un número menor afirma que habría alcanzado la Ascensión y se convirtió en el Maestro Ascendido Saint Germain .

Sociedades secretasedi

Francis Bacon se reunía a menudo con los hombres en Gray's Inn para hablar de política y filosofía y para probar varias escenas teatrales que admitió haber escrito. [ 1 ] La supuesta conexión de Bacon con los rosacruces y los masones ha sido ampliamente discutida por autores y académicos en muchos libros. [ 2 ] Sin embargo, otros, incluyendo Daphne du Maurier (en su biografía de Bacon), han argumentado que no hay evidencia sustancial que respalde las afirmaciones de participación con los rosacruces. [ 3 ] La historiadora Dame Frances Yates [ 4 ] no afirma que Bacon fuera rosacruz, pero presenta evidencia de que, sin embargo, participó en algunos de los movimientos intelectuales más cerrados de su época. Ella argumenta que el movimiento de Bacon para el avance del conocimiento estaba estrechamente conectado con el movimiento rosacruz alemán, mientras que La Nueva Atlántida de Bacon retrata una tierra gobernada por rosacruces. Aparentemente, vio su propio movimiento para el avance del conocimiento en conformidad con los ideales rosacruces. [ 5 ]

En 1618, Francis Bacon decidió obtener un contrato de arrendamiento para York House . Esta había sido su casa de la infancia en Londres junto a Queen's York Place antes de que la familia Bacon se mudara a Gorhambury en el campo. Después de que Lord Egerton (Lord Guardián del Gran Sello de Inglaterra ) falleciera, quedó disponible para que Bacon la alquilara. Durante los siguientes cuatro años, esta mansión en el Strand (tan grande que tenía 40 chimeneas) sirvió como hogar para Francis y Alice Bacon. Durante los siguientes cuatro años, Bacon organizaría banquetes en York House a los que asistieron los hombres más destacados de la época, incluidos poetas, eruditos, autores, científicos, abogados, diplomáticos y dignatarios extranjeros. Dentro del salón de banquetes, Francis reunió a los más grandes líderes de la literatura, el arte, el derecho, la educación y la reforma social. El 22 de enero de 1621, en honor al sexagésimo cumpleaños de Sir Francis Bacon, un selecto grupo de hombres se reunió en el gran salón de banquetes de York House sin fanfarrias para lo que se ha descrito como un banquete masónico. [ 6 ] Este banquete se realizó para rendir homenaje a Sir Francis Bacon. Solo fueron invitados los Rosacruces y los masones que ya conocían el liderazgo de Bacon. [ 7 ] Las mesas eran mesas en forma de T con brillantes manteles blancos, plata y adornos florales. El poeta Ben Jonson , amigo de Bacon desde hacía mucho tiempo, le dedicó una oda masónica ese día. cita requerida ]

Existía un profundo amor por parte de un gran grupo de hombres hacia Bacon, similar en cierta medida al amor que los discípulos sienten por un Maestro. [ 8 ] Esto es especialmente cierto si se considera su pertenencia (y algunos dicen su liderazgo) a sociedades secretas como los Rosacruces y la Francmasonería. [ 6 ] Entre los miembros esotéricos más íntimos, que incluían a Francis Bacon, se fomentaban los votos de celibato por razones espirituales. [ 9 [ 10 ]

Teoría de la muerte fingidaeditar

Varios autores [ 11 [ 12 ] han escrito que había indicios de que Francis Bacon se había endeudado mientras financiaba secretamente la publicación de materiales para los masones, rosacruces, "Spear-Shakers", "Knights of the Helmet", así como la publicación, con la ayuda de Ben Jonson , de una selección de las obras que creen que había escrito bajo el seudónimo de " Shake-Speare " en un " First Folio " en 1623. [ 13 [ 14 [ 15 [ 16 ] Además, alegan que Bacon fingió su propia muerte, cruzó el Canal de la Mancha y viajó en secreto disfrazado después de 1626 a través de Francia , Alemania , Polonia , Hungría y otras áreas utilizando la red secreta de masones y rosacruces con la que estaba asociado. Se alega que continuó escribiendo bajo seudónimos como lo había hecho antes de 1626, [ 17 ] y continuó escribiendo hasta 1670 (usando el seudónimo "Conde De Gabalis"). [ 18 ] Elinor Von Le Coq, esposa del profesor Von Le Coq en Berlín, declaró haber encontrado evidencia en los Archivos Alemanes de que Francis Bacon se alojó después de 1626 con la familia de Johannes Valentinus Andreae en Alemania. [ 19 [ 20 [ 21 [ 22 ]

Basil Montagu , biógrafo de Bacon, afirma en sus "Ensayos y selecciones":

No se ha encontrado ningún relato de su funeral, ni tampoco hay rastro del lugar de la casa donde murió. [ 23 ]

A principios del siglo XX en Estados Unidos , varias organizaciones de enseñanza de Maestros Ascendidos [ 24 [ 25 [ 26 [ 27 ] comenzaron a afirmar que Francis Bacon nunca había muerto. Creían que, poco después de completar las obras de Shakespeare, fingió su propia muerte el Domingo de Pascua, 9 de abril de 1626 —haciéndolo como símbolo [ 28 ] — y luego viajó extensamente fuera de Inglaterra, alcanzando finalmente su Ascensión física a otro plano el 1 de mayo de 1684 en un castillo de Transilvania , propiedad de la familia Rakoczi . [ 29 ] Creen que Bacon adoptó el nombre de " Saint Germain " en esa fecha, el 1 de mayo de 1684, y se convirtió en Maestro Ascendido .

Referenciasedit

  1. ^ Frances Yates, Teatro del mundo , Londres: Routledge & Kegan Paul, 1969
  2. ^ Bryan Bevan, El verdadero Francis Bacon , Inglaterra: Centaur Press, 1960
  3. ^ Daphne du Maurier, La escalera de caracol, biografía de Bacon 1976.
  4. ^ Frances Yates, La filosofía oculta en la era isabelina , páginas 61-68, Londres: Routledge & Kegan Paul, 1979
  5. ^ Frances Yates, La Ilustración Rosacruz , Londres y Boston: Routledge & Kegan Paul, 1972
  6. bSaltar a: Helene H. Armstrong, Francis Bacon - El agitador de lanzas , San Francisco, California: Golden Gate Press, 1985 ISBN  0-9616288-0-4
  7. ^ Alfred Dodd, ' La historia personal de Francis Bacon', Volumen 2 - La era de James , Inglaterra: Rider & Co., 1949, 1986. páginas 157 - 158, 425, 502 - 503, 518 - 532
  8. ^ Helen Veale, Hijo de Inglaterra , India: Biblioteca Indopolaca, 1950
  9. ^ Peter Dawkins, Dedicación a la luz , Inglaterra: Francis Bacon Research Trust, 1984
  10. ^ Frances Yates, Giordano Bruno y la tradición hermética , Londres: Routledge & Kegan Paul, 1964
  11. ^ La señora Henry Pott, Francis Bacon y su sociedad secreta (Reimpresión: Kessinger Publishing, 1997)
  12. ^ William T. Smedley El misterio de Francis Bacon , Londres, 1912 (Reimpresión: Kessinger Publishing 1997)
  13. ^ CP Bowditch, La conexión de Francis Bacon con el primer folio de las obras de Shakespeare y con los libros sobre cifrado de su tiempo , Cambridge, 1910
  14. ^ Ross Jackson, Shaker of the Speare: La historia de Francis Bacon , The Book Guild Ltd. 2005
  15. ^ Martin Pares, Caballeros del Casco , 1964
  16. ^ WCF Wigston, Bacon, Shakespeare y los Rosacruces , Londres, Inglaterra, 1888 (Reimpresión: Kessinger Publishing, 1997) ISBN  978-1-56459-338-2
  17. ^ Bertram Theobald, Entra Francis Bacon. El caso de Bacon como el verdadero "Shakespeare" , Inglaterra: Cecil Palmer, 1932
  18. ^ Reginald Walter Gibson, Francis Bacon: Una bibliografía de sus obras y Baconiana hasta el año 1750 , 1950
  19. ^ Bertram Theobald, Francis Bacon Oculto y revelado , Londres: Cecil Palmer, 1930
  20. ^ Parker Woodward Francis Bacon Londres: Grafton & Co. 1920. páginas 13, 121 - 135
  21. ^ Hall, Manly P. Las enseñanzas secretas de todos los tiempos. "Un bosquejo enciclopédico de la filosofía simbólica masónica, hermética, cabalística y rosacruz. Una interpretación de las enseñanzas secretas ocultas en los rituales, alegorías y misterios de todos los tiempos". HS Crocker Company, Inc., 1928.
  22. ^ Richard Maurice Bucke, Conciencia cósmica, un estudio sobre la evolución de la mente humana , Filadelfia, 1901. Contiene un excelente capítulo sobre las cualidades, la conciencia y las experiencias de Bacon y cómo pueden haber influido en sus escritos.
  23. ^ Montagu, Basil (1837). Ensayos y Selecciones . Kessinger. Pág. 331. ISBN. 978-1-4368-3777-4.
  24. Fundación Saint Germain. Historia de la Actividad "YO SOY" y la Fundación Saint Germain . Schaumburg, Illinois: Saint Germain Press, 2003
  25. ^ Luk, ADK. Ley de la Vida — Libro II . Pueblo, Colorado: Publicaciones ADK Luk, 1989, páginas 254-267
  26. ^ Libro Blanco - Congreso Mundial de Wesak 2002 . Acropolis Sophia Books & Works 2003.
  27. ^ Partridge, Christopher ed. Nuevas religiones: una guía: nuevos movimientos religiosos, sectas y espiritualidades alternativas Oxford University Press, EE. UU. 2004.
  28. ^ Peter Dawkins, Dedicación a la luz, Inglaterra: Francis Bacon Research Trust, 1984
  29. ^ Schroeder, Werner Maestros ascendidos y sus retiros Fundación para la enseñanza de los maestros ascendidos 2004, páginas 250–255

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DE LAS UTOPÍAS TECNOLOGÍCAS A LAS DISTOPÍAS, POR TOMÁS MORENO.

Muy interesante reflexión esta que ofrecemos en esta ocasión nueva, la cual que abunda sobre el moderno proyecto tecnocientífico que culmina en la actualidad, sobre el que reflexiona  nuestro querido y avisado colaborador, el profesor Tomás Moreno, para esta sección de Ancile denominada microensayos, la cual mantiene ya una viva atención por abundantes seguidores de esta iniciativa nuestra. Abre, digo, con este título el primero de una serie que se irá completando a lo largo de las próximas semanas. Muy recomendables todos. Procuren no perdérselos.


De las utopías tecnológicas a las distopías, Ancile, Tomás Moreno
Científicos del proyecto Manhattan


DE LAS UTOPÍAS TECNOLOGÍCAS A LAS DISTOPÍAS



Tanto el Proyecto Manhattan como el Proyecto Genoma Humano, a los que hemos aludido en el anterior microensayo, no son sino las penúltimas manifestaciones y concreciones del denominado Proyecto  moderno (tecnocientífico), que personifica y protagoniza en los albores de la modernidad el gran pensador inglés Francis Bacon, tanto epistemológicamente (Novum Organum scientiarum) como fictivamente (The New Atlantis). Este microensayo es el primero de la serie que vamos a dedicar a analizar los inicios, objetivos, realizaciones y derivaciones históricas de ese prometeico, asombroso y también inquietante Proyecto.

I. La Nueva Atlántida de Francis Bacon

De las utopías tecnológicas a las distopías, Ancile, Tomás Moreno
Francis Bacon
Como Thomas More, Francis Bacon (1561-1626), Barón de Verulamio, compartió su vida entre el estudio y el desempeño de cargos públicos, porque sentía de manera apasionada e irresistible la ambición del poder[1]. Pero no es éste, obviamente, el aspecto que aquí nos interesa de su personalidad. Lo que nos hace sugestivas tanto su figura como su doctrina es el hecho de que con él nos introducimos en los umbrales mismos de la modernidad científica. Según Karl Popper, Bacon  fue el primer filósofo que “propagó la idea de una ciencia experimental” [2] y, en consecuencia, puede considerársele el filósofo de la Revolución Industrial, como lo definiera Benjamín Farrington[3]. Pionero de la tecnología, de la ciencia aplicada, y prototipo de la mentalidad que habría de conducir al empirismo y al positivismo, tuvo un concepto pragmático y utilitarista del conocimiento. La ciencia por él propugnada (más que propiamente cultivada) habría de dar al hombre, con el tiempo, el dominio de la tierra.
            Contemporáneo de los grandes hermetistas ingleses del Renacimiento, como Fludd o Dee, recoge en su obra algunos aspectos de esa tradición intelectual renacentista, como demostrara Paolo Rossi[4]. Su figura, por ello, se ha utilizado actualmente para encarnar, además de la esperanza profética de la utopía tecno-hermética americana, el comienzo oficial del tecno-hermetismo en la ciencia y en la filosofía de la ciencia actuales[5].
            Continuador del filósofo medieval Roger Bacon (del siglo XIII), introductor del método empirista, de la inducción científica y de la “teoría de los idola”, su proyecto epistémico-metodológico y filosófico, junto con el de Descartes, representa el pórtico de nuestra cosmovisión filosófico-científica occidental[6], que alcanzará -en el plano estrictamente científico- con Isaac Newton su más plena consolidación. Entre sus numerosas obras destacan: el Novum Organum scientiarum, de 1620, contra la lógica aristotélica; De dignitate et augmentis scietiarum, de 1623, en la que ya se perfila la idea de progreso y The New Atlantis, de 1627, que supone, en el contexto de su obra, la ilustración o ejemplificación de su vasto programa científico-filosófico. Con ella se inaugura la tradición de las utopías científico-técnicas: un Estado ideal que estaría consagrado a la investigación científica y a la conquista de la naturaleza por el hombre.
De las utopías tecnológicas a las distopías, Ancile, Tomás Moreno
Karl Popper
 Su proyecto de renovación de la ciencia de su tiempo fue bautizado con el nombre de  Instauratio Magna, con la que quería operar una reforma general de las ciencias y sustituir la lógica aristotélica por una nueva lógica (Novum Organum) que sistematizase métodos y resultados. El plan de su proyecto restaurador pretendía examinar el estado actual de las ciencias, sus lagunas y conclusiones y, sobre todo, constituir una lógica nueva, elevándose de la investigación de los hechos a la búsqueda de las leyes, para descender enseguida a las reglas prácticas de acción sobre la naturaleza.
 A él pertenece la famosa analogía tipológica de los filósofos, según la cual los filósofos experimentadores serían como las hormigas que solamente recogen sus materiales y los van acumulando; los filósofos razonadores, serían como las arañas, que todo lo extraen de su propia sustancia y así van tejiendo sus telas; los verdaderos filósofos serían como las abejas, que recogen materiales de afuera pero los transforman mediante un poder propio, interno[7]. Suya es también la distinción de dos tipos de científicos: los lucíferos, aplicados al conocimiento teórico (ciencias) y los fructíferos interesados en la ciencia aplicada (artes).
El lema que preside su búsqueda de la investigación -“Natura non vincit nisi parendo”- trata  de indicarnos que igual que el técnico, el pensador y el científico deben subordinarse y obedecer a las exigencias de la realidad con que se las tiene que haber. “En la actualidad podemos decir con razón plus ultra allí donde los Antiguos decían non plus ultra”: esta frase de su De dignitate et augmentis scientiarum (1623) puede servir para caracterizar su talante optimista y visionario.
Pero la importancia de Bacon en el orden tecno-científico, que es el que aquí nos interesa, se debe especialmente a su obra The New Atlantis (La Nueva Atlántida) [8], utopía inacabada, publicada en 1627. Pese al carácter fragmentario de la obra, que deja algo incompleta la visión de la feliz isla de Bensalem, situada por Bacon en el norte del Océano Pacífico, en ella se nos muestra lo esencial de su visión utópica: la descripción de una forma de vida y sociedad en las que la ciencia natural y experimental es el valor supremo y que ha de ser promovida programáticamente por el Estado (Bacon vincula esta isla con la Atlántida de Platón y con el tópico de las grandes civilizaciones desaparecidas).
De las utopías tecnológicas a las distopías, Ancile, Tomás Moreno
Uno de los aviones portadores de la bomba atómica
La obra se inicia con el relato de un naufragio y la descripción de la arribada de unos cincuenta náufragos europeos a una alejada isla del Océano Pacífico: Bensalem. Tras la peripecia del desembarco, los náufragos son alojados en la casa de los extranjeros, en la que permanecen tres días confinados. Allí son visitados por el Gobernador de la casa. A continuación éste les irá informando sobre los antecedentes religiosos de la isla en la que se profesa, de manera milagrosa, el cristianismo y en la que se habla hebreo, griego, latín y español. Veinte años después de la Ascensión del Señor, no relata el narrador, el apóstol Bartolomé arrojó sobre las aguas del mar un arca de cedro en la que se alojaba una carta, portadora de la salvación y la paz cristianas, destinada al pueblo al que llegara.
La peculiar legislación de la isla, de carácter casi exclusivamente científico, y la institución rectora de la misma, la Casa de Salomón, es el tercer aspecto a destacar en Bensalem. Sobre la organización social, económica y política de Bensalem, se nos proporciona muy escasas noticias. La isla es una monarquía gobernada por una institución científica central. En ella se garantiza la propiedad privada y se mantienen las clases sociales en una rígida jerarquización. Por decisión del rey sabio Salomón viven desde hace 2000 años aislados del mundo. Tras unas prolijas informaciones sobre la organización de la familia y del matrimonio y sobre los festejos sociales de la isla, la inconclusa obra se cierra con una especie de manifiesto programático sobre los fines, métodos y realizaciones científicas de la Casa de Salomón.
The New Atlantis proponía, en efecto, como eje del progreso social y de la felicidad humana el cultivo de las ciencias aplicadas y las artes mecánicas. En Bensalem el verdadero poder -con independencia de que fuera formalmente una monarquía constitucional semejante a las de su tiempo- estaba en manos de una Fundación o Institución científica, la Casa de Salomón: una especie de institución o consejo superior de investigaciones científicas (de NASA, de Gran Laboratorio de I+D o de Academia de Ciencias y Técnicas) que serviría de modelo tanto al Colegio de Filosofía (1645), de Samuel Hartlib y del sabio checo Comenius, como a la Royal Society de Londres (1662), institución que habría de ser tan importante en la Ilustración inglesa y europea, y que será dirigida en su momento por Newton.
Sus  artífices SpratBoyle Glanville declararon que con ella se limitaban a poner en práctica las ideas de Bacon y su Casa de Salomón. Diderot reconocerá en el prólogo de la Enciclopedia su deuda con Bacon. Se ha hecho notar que la descripción que aparece en la New Atlantis de la Casa de Salomón y en particular la del vestido de los sabios y su esoterismo científico, atestiguan la influencia de una secta secreta: la de los Rosa-Cruz. Según W. F. C. Kingston (Bacon, Shakespeare and the Rosicrucians, Londres, 1888) este libro sería como la historia de la sociedad secreta de los Rosa-Cruz de la que Bacon sería el jefe, y constituiría un eslabón de enlace entre el hermetismo y las sociedades filosóficas con la masonería corporativa, del que se encuentra en la New Atlantis un gran número de símbolos, empleados por las corporaciones de la construcción antes del siglo XVIII[9].
De las utopías tecnológicas a las distopías, Ancile, Tomás Moreno
Entre sus fines, además del “estudio de las obras y criaturas de Dios”, destaca sobre todo “el conocimiento de las causas y secretas mociones (movimientos internos) de las cosas y el engrandecimiento de los límites de la mente humana para la realización de todas las cosas posibles”. Traducido a un lenguaje moderno, el objetivo último del Proyecto Baconiano consistirá en la explotación y dominio de la naturaleza a través del conocimiento técnico-científico, en aras del bienestar material humano[10].
En los laboratorios de esa Tecnocracia bensalemiana se practicaba un activo espionaje industrial y científico con sus países vecinos; cada doce años enviaban expediciones clandestinas de científicos para apropiarse de sus inventos o descubrimientos.  Gracias a la tecnología no sólo se aseguraba el bienestar de los ciudadanos sino también la producción de bienes suntuarios jamás soñados, de asombrosos inventos técnicos y aún de sofisticadas armas, con fines poco humanitarios o ejemplarizantes desde el punto de vista moral. Contra los filósofos griegos, que buscaban en el conocimiento una mera satisfacción especulativa, Bacon sostuvo que su finalidad pasaba por aumentar la felicidad humana. Nadie antes que él había advertido con tanta claridad el impacto social de las nuevas tecnologías. Nadie formuló con tanta nitidez el denominado Proyecto moderno, que aun inspira el desarrollo de nuestra civilización científico-técnica, como mostraremos en el próximo microensayo.


                                                                                                            Tomás Moreno




[1] Nacido en Londres, su padre había sido guardasellos durante los veinte primeros años del reinado de Isabel, estudió en el Trinity College de Cambridge, y fue luego agregado de embajada en París. Se dedicó a la abogacía y a la política. Elegido diputado en  1595, pasó por momentos comprometidos al ser detenido y ejecutado el conde de Essex, su antiguo protector, autor de una conjura contra Isabel, pero supo conservar el favor real, al intervenir contra el conde en calidad de abogado de la Corona. Bajo Jacobo I, fue nombrado sucesivamente para varios cargos y, finalmente, en 1618, canciller de Inglaterra. Pero acusado de venalidad y falta de probidad por el Parlamento fue destituido y encarcelado en 1621, y si bien Jacobo le sacó de prisión a los pocos días, pasó los últimos años de su vida en la pobreza. Es un hecho que su propensión al lujo le ocasionó constantes apuros económicos. Sobre su enigmática y atractiva figura se han forjado las más divertidas leyendas e hipótesis no confirmadas o probadas (que era hijo de la reina Isabel; hermano de Essex; autor de las obras comúnmente atribuidas a Shakespeare; que perteneció a la secta de los Rosacruces etc.).
[2] Ciencia y Filosofía, Turín, 1969.
[3] B. Farrington, Francis Bacon. Filósofo de la Revolución Industrial, editorial Ayuso, Madrid, 1971.
[4] Bacon, Alianza, 1986. Véase también de Paolo Rossi: Los filósofos y las máquinas (1400-1700), nueva colección labor, Barcelona, 1966.
[5] Andoni Alonso e Iñaki Ardoz, La nueva ciudad de Dios, Siruela, Madrid 202, p. 77
[6] Descartes es, en efecto, el segundo gran responsable de la cosmovisión mecanicista-determinista-materialista de la naturaleza. Reducida a máquina y a res extensa (materia) en la naturaleza no hay vida, ni espiritualidad, ni metas, ni finalidad alguna. Es una máquina perfecta regida por leyes matemáticas exactas. Esta imagen in-orgánica, des-animada de la naturaleza y del universo material proporcionó la justificación “ética” y la legitimación “científica” para la manipulación y explotación de los recursos naturales, que se convirtió durante los últimos siglos en una constante incuestionable de la ciencia occidental. Descartes compartía, en consecuencia, la doctrina baconiana, expuesta diecisiete años antes,  de que la meta de la ciencia era dominar y controlar la naturaleza, y de que con el método adecuado nuestro conocimiento podría “descubrir los secretos de la naturaleza” y “convertirnos en los amos y dueños” de la misma. (Cfr. Discurso del método, 1ª y 6ª partes, Alianza Editorial, Madrid 1979).
[7] Paolo Rossi recoge en Las arañas y las hormigas. Una apología de la historia de la ciencia (Editorial Crítica, Barcelona, 1990), esta metáfora baconiana para referirse a una clasificación más actual: la que existe entre filósofos de la ciencia e historiadores de la ciencia. Unos y otros tienden, en su opinión, a ignorarse mutuamente y a investigar en mundos distantes. Los epistemólogos son las arañas, ocupados en crear modelos cognitivos atemporales, ciegos al cambio y a la diversidad histórica. Las hormigas son los maníacos de la erudición  y el dato, de mente cerrada a la especulación teórica. Su apuesta metodológica se decide, como la de Bacon,  por un enfoque “histórico” que logre la “santa unión” entre arañas y hormigas.
[8] Francisco Bacon, Nueva Atlántida, traducción del inglés, introducción y notas de Emilio G. Estébanez, Mondadori/Bolsillo, Madrid, 1988. Las ediciones clásicas de The New Atlantis son las de Rawley, Londres, 1627-1657 y la de Works, ed. de R. L. Ellis, J. Spedding y D. Heath, Londres, 1857-1874.
[9] J. Marques-Rivière, Histoire des doctrines ésoteriques, Payot, París, 1940, pp. 347 y ss.
[10] Para una apreciación más matizada del proyecto baconiano originario véase Lothar Schäfer, El proyecto de Bacon. Del conocimiento, uso y cuidado de la Naturaleza (Das Bacon-Projekt. Von der Erkenntnis, Nuttzung und Schonung der Natur, Suhrkamp, Francfort,1999), en donde se reivindica en parte su legado, liberándolo de cualquier interpretación crasamente depredatoria de la realidad natural. Sostiene su autor que tal proyecto -más allá de sus posibles efectos destructivos - es también un proyecto emancipatorio de la humanidad.

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